El aceite de oliva es un pilar fundamental de la dieta mediterránea, reconocido mundialmente por sus múltiples beneficios para la salud.

Sin embargo, una pregunta frecuente, y a veces preocupante, es: ¿el aceite de oliva engorda? En este artículo, analizaremos la evidencia científica, desmitificaremos esta creencia popular y te daremos las claves para disfrutar del aceite de oliva sin remordimientos.

Calorías y grasas: Entendiendo la composición del aceite de oliva

Es cierto que, como todas las grasas, el aceite de oliva aporta 9 kilocalorías por gramo. Esta es una realidad bioquímica. Sin embargo, la clave no reside únicamente en la cantidad de calorías, sino, fundamentalmente, en el tipo de grasa que contiene y cómo se integra dentro de un estilo de vida y una alimentación equilibrada.

El aceite de oliva es rico en ácidos grasos monoinsaturados, principalmente ácido oleico, considerados grasas saludables. Estas grasas tienen efectos positivos comprobados en el organismo, como la regulación del colesterol, la reducción del colesterol LDL («malo») y el aumento del colesterol HDL («bueno»), contribuyendo a la salud cardiovascular.

Además, a diferencia de las grasas saturadas y trans, predominantes en alimentos procesados y grasas animales, las grasas monoinsaturadas del aceite de oliva se metabolizan de forma más eficiente.

Calorías y grasas: Entendiendo la composición del aceite de oliva

El contexto de la dieta y el gasto energético: Claves para el equilibrio

El aumento de peso se produce cuando existe un desequilibrio entre las calorías que consumimos a través de los alimentos y las calorías que gastamos mediante la actividad física.

Si se consume aceite de oliva en exceso, al igual que cualquier otro alimento, y no se realiza la actividad física necesaria para quemar esas calorías, es posible que contribuya al aumento de peso.

No obstante, consumido con moderación, dentro de una dieta equilibrada y un estilo de vida activo, el aceite de oliva no es el principal responsable del aumento de peso. De hecho, gracias a su efecto saciante, puede ser un aliado en el control del peso, ayudando a controlar el apetito entre comidas.

Beneficios del aceite de oliva para la salud: Un tesoro nutricional

Los múltiples beneficios del aceite de oliva para la salud, que van mucho más allá de la simple cuestión calórica, son ampliamente reconocidos por la comunidad científica.

Sus potentes propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y su papel en la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer, superan con creces cualquier preocupación por las calorías.

Estos beneficios provienen principalmente de los polifenoles y otros compuestos bioactivos presentes en el aceite de oliva virgen extra. Estos compuestos actúan protegiendo las células del daño oxidativo y reduciendo la inflamación crónica, factores clave en el desarrollo de diversas enfermedades.

Beneficios del aceite de oliva para la salud: Un tesoro nutricional

Moderación, calidad y consejos prácticos para incorporar el aceite de oliva en tu dieta

La clave para disfrutar del aceite de oliva sin preocupaciones está en la moderación y en la elección de un aceite de oliva de buena calidad, preferiblemente virgen extra.

Utilizarlo como parte de una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos saludables, y combinándolo con un estilo de vida activo, no solo no engorda, sino que aporta innumerables beneficios para la salud. A continuación, te ofrecemos algunos ejemplos prácticos:

  • En lugar de freír: Opta por métodos de cocción más saludables como cocinar a la plancha, al horno, al vapor, saltear con una mínima cantidad de aceite de oliva o cocinar al papillote. Añade un chorrito de aceite de oliva crudo al final para potenciar el sabor y preservar sus propiedades.
  • En lugar de salsas procesadas: Adereza tus ensaladas con aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino, zumo de limón, hierbas aromáticas frescas, ajo picado o especias. Esta opción no solo es más saludable, sino que también aporta una mayor variedad de sabores.
  • Controla las porciones: Utiliza una cuchara dosificadora o un pulverizador para controlar la cantidad de aceite que utilizas. Una cucharada sopera (15 ml) es una porción razonable para la mayoría de las preparaciones.

Conclusión

En resumen, el aceite de oliva, consumido con moderación como parte de una dieta equilibrada y un estilo de vida activo, no engorda y, por el contrario, ofrece numerosos beneficios para la salud.

La clave está en la calidad del aceite, eligiendo siempre aceite de oliva virgen extra, y en la moderación en su consumo. Integrar el aceite de oliva en tu dieta no solo es delicioso, sino que también es una inversión en tu bienestar a largo plazo.

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Recuerda consultar con un profesional de la salud o nutricionista para obtener recomendaciones personalizadas.

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